lunes, 21 de marzo de 2011

Caballeros, Mi Trasero Les Agradece

Por Izzey



Estoy atascada. Verdaderamente atascada en el pasado. Un pasado que fue creado mucho antes de que yo naciese. La historia de los hombres; una historia innegable que llega a mi mente cada vez que salgo de la casa. Una casa, debo decir, que fue diseñada y construida por hombres hace treinta y ocho años.

Amo mi casa. Es una “casa del abuelo” fue construida por un carpintero quien crió a una familia ahí en mi vecindario. Donde sus hijas crecieron, el construyó un para cada una de ellas una casa de verano, una al lado de la otra; adyacentes a su propiedad al lado del canal. Mi hogar es una de esas casas. Es ideal para mí y simplemente la adoro. Oh, no se equivoquen cuando digo “casa de verano” por algo pequeño. (Aunque técnicamente una “casa de verano” no tiene un sótano, el cual yo si tengo) Es una casa realmente bonita y espaciosa.

Recientemente me enviaron un mail con fotos del edificio Empire State – mientras estaba siendo construido… por hombres.

No puedo mirar a ni una de esas fotos sin pensar en las mujeres. ¿Cómo diablos ellas habrían logrado esto? Incluso el argumento de que “Los hombres no permitían que las mujeres hagan este tripo de trabajo en esa época” tiene ninguna lógica desde mi punto de vista; no existe forma alguna en el que las mujeres hubieran podido hacer semejante prohesa. Ciertamente hay muchos hombres que no son apropiados para este tipo de trabajo, pero los hombres eran los únicos que lo hacían en todo caso. Y apuesto que eran los únicos que podían.

Miren estas fotos. ¿Ven algún tipo de cables de seguridad o baños para mujeres? Noten la confianza de dos hombres trabajando en las tablas apoyándose el uno al otro. También noten la “sala de descanso” para el almuerzo. ¿Se imaginan a alguna mujer allá arriba?




Lo siento, simplemente no puedo imaginar semejante cosa.

Las mujeres que tienen trabajos como los de ahora tienen los beneficios del progreso y la seguridad que se les entrega en este mundo moderno. Y por supuesto cuando las mujeres que empezaron a entrar en estos trabajos, todos trataron de hacerlos más seguros.

Los hombres construyeron nuestras ciudades sin comodidades ni tecnología moderna. No se construyó comodidad alguna. O trabajabas en condiciones primitivas y peligrosas; o no trabajabas.

También noten que estos hombres ya han pasado la “época de la juventud.” Imaginen a una mujer de sesenta años en el acero. ¿La ven? ¿La ven por que ella no sabe otra forma de vida y su edad es valorada por su experiencia y tenacidad?



No… ciertamente no lo creo. Y el único lugar donde la puedes ver es en tu imaginación.

No importa como cortes el pastel feminista; la igualdad de género no existe y no puede existir. Si no fuese por las condiciones increíblemente cómodas creadas por hombres, en los lugares de trabajo no estaríamos teniendo esta conversación. No odio a las mujeres. Resiento que ellas tomen por sentado muchas cosas, o que tomen crédito las comodidades que se les ha dado.

Listo, ya lo dije.

Los hombres construyen caminos. Y ahora las mujeres conducen por ellos con un sentido de propiedad reservado para aquellos que pagaron por estos caminos con sudor y sangre; sin pensar en las vidas perdidas y los cuerpos destrozados que se gastaron en una milla de pavimento.

Cualquier trabajo en que puedo pensar y que una mujer tiene hoy en un campo donde hay gran experiencia masculina; me hace querer verla a ella hacer ese trabajo – hace cien años atrás.

Cada vez que tiro la cadena en mi servicio higiénico en invierno – pensando que el asiento estaba frío – pienso en las mujeres que en los días pasados corrían afuera en el frío del invierno hacia las letrinas en la mitad de la noche, congelándose los traseros, literalmente hablando.

Y mi trasero ligeramente frío empieza a agradecer a todos los hombres que ayudaron a crear tuberías de desecho de aguas servidas.

Mi trasero les agradece mucho.



Comentario de Daniel Martínez: Este artículo fue escrito por una mujer. Estoy sin palabras por la honestidad de esta señorita. Sólo puedo decir una cosa:

“Gracias Izzey.”

No todos los hombres somos capaces de hacer semejantes hazañas como construir el Empire State sin ningún tipo de seguridad, sinceramente hablando, la mayoría de nosotros somos más bien normales. Pero entre nosotros hay elementos verdaderamente increíbles. Como Gandhi, por ejemplo, como este señor logró expulsar a los invasores de su país utilizando la no-violencia. Otro ejemplo es Nelson Mandela, ¿Como pudo perdonar a quienes lo metieron en la cárcel por 27 años y después cambiar a su país? Supongo que pensó en que es lo mejor para su nación y dejó los sentimientos personales de lado. Bueno, el punto es que entre nosotros hay grandes elementos, que trabajan muy duro para proveer y proteger a sus familias, ya sé que me opongo a esos roles de género de “Proteger y Proveer”, pero en esta oportunidad quiero pagar tributo a quienes toman los riesgos más grandes en nombre del amor. Señores, sin ustedes el mundo no podría funcionar.

http://www.avoiceformen.com/2011/03/13/gentlemen-my-ass-thanks-you/

1 comentario:

  1. Excelente artículo que retrata la realidad de las cosas...

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