sábado, 5 de mayo de 2012

Sexualidad Masculina, Des-Demonizada


Por Typhonblue y John The Other

El entendimiento genera compasión y también dentro del marco teórico del Movimiento por la Compasión por los Hombres, empezamos con una examen a uno de los aspectos más demonizados de los hombres, el uso de los servicios ofrecidos por la industria sexual.

Una encuesta sobre hombres quienes buscan gratificación a través de servicios sexuales comerciales – ya sea pornografía o prostitución, o lap dances o cualquier otra forma comercial del sexo muestra que en lugar de que los hombres busquen gratificación sexual como animales – modelados en el punto de vista de Andrea Dworkin de hombres como subhumanos; las motivaciones de los hombres por buscar sexo comercial están basadas en la necesidad humana de ser reconocidos como deseables. Esto es contrario a la versión populista de que la sexualidad masculina es inferior y patológica.

Socialmente, se espera que los hombres validen a las mujeres como objetos de deseo sexual al exhibir atracción, afecto y deferencia, pero al mismo tiempo, se espera que los hombres estén preparados culturalmente para ser rechazados de manera normal. Incluso se espera que los hombres pasen evaluaciones financieras y físicas, para “probar” que son merecedores de ese deseo. Todas estas expectativas validan la fantasía femenina de híper-deseabilidad; ser deseadas más allá de lo humanamente posible.

Esta autovalidación de las mujeres y las chicas mediante el rechazo de la atención positiva masculina es expresada en cientos de gestos y prácticas sociales normales. El descenso de los contactos sociales iniciados por hombres. Dos mensajes o más requeridos para que tan solo te devuelvan la llamada. Se deja el mensaje de voz, pero sólo te contesta con un mensaje de texto. Todas estas variantes de “hacerse la difícil” reflejan un protocolo social normal en el cual los hombres, sobre quienes siempre ha estado la responsabilidad de iniciar el contacto social, han tenido que hacer un esfuerzo más obvio del cual es expresado por las mujeres, incluso cuando la mujer en cuestión desea ese contacto. Esto establece un clima en el cual los hombres automáticamente asumen un bajo nivel de rechazo social constante. Esto es normal a través de nuestra cultura y las quejas masculinas pueden ser castigadas fácilmente a través de la censura de “llorón,” “marica” y otros insultos similares.

El atuendo femenino que muestra características sexuales secundarias es algo estándar en la ropa casual así como la ropa formal o la “ropa de fiesta.” El propósito obvio de tales ropas es amplificar la sexualidad femenina de la usuaria y llamar la atención. Al mismo tiempo, a pesar de que se espera que los hombres respondan con atención positiva, sólo los que pasen las evaluaciones femeninas de alto estatus o riqueza notoria tienen permitido expresar su atención estimulada. Esto es un impuesto social, pero solo es beneficioso para aquellos hombres que abiertamente demuestran su utilidad como proveedores de movilidad social positiva y acceso a recursos para las mujeres. Los hombres que expresen atracción o deseo se arriesgan socialmente a la censura si semejante expresión se da en el momento equivocado, es demasiado entusiasta, o si por alguna razón, no es recíproca.

Esta danza elaborada y confusa se vuelve más simple en los lentes del hiper-deseo manofacturado. Mientras más obstáculos tenga que superar un hombre para expresar su deseo, entonces la muejr se siente más deseada por el hombre.

Las novelas románticas pueden ser reducidas a una fórmula simple en la cual la deseabilidad femenina inspira actos grandiosos de auto-sacrificio por parte del hombre. Los hombres en las novelas románticas son “ojos y acciones,” códigos vacios, que existen solamente para iluminar la hiper-deseabilidad de la protagonista femenina.

El hecho es que todo este sistema, desde avergonzar la sexualidad masculina como si se deshonrase a través de la expectativa de que cualquier tipo de rechazo femenino sin fin para manufacturar hiper-deseabilidad para las mujeres es la selección por la cual se permite que los hombres sientan deseo – excluye a los hombres de una necesidad humana fundamental – desarrollada a través de eras de evolución como seres que se unen en parejas- el sentirse deseado.

En discusiones sobre objetificación sexual femenina por el propósito de venderle algo a un hombre, el lenguaje usual que describe las imágenes de mujeres usualmente se refiere a “tetas y culos.” Sin embargo, la investigación del Centro Neurocientífico de Comportamientos de Atlanta [1] muestra que las descripciones de la mirada femenina son claves para la atracción masculina ante semejantes imágenes. De hecho, la agencia sexual de una mujer atractiva, expresada a través de una mirada directa hacia el sujeto masculino es lo que enciende el sistema de recompensa masculino. [2] Cuando una mujer atractiva es presentada como un “objeto sexual” si su mirada está hacia otro lado y si ella parece no reaccionar ante él – hace que su sistema de recompensa no responda.

Para ponerlo en palabras simples, los hombres miran pornografía para sentirse deseados sexualmente. Los hombres les pagan a strippers para recibir atención sexual positiva de las mujeres. Los hombres usan prostitutas para sentirse como seres sexuales completos.

De hecho, la necesidad básica humana de sentirse no sólo amado, sino que deseado sexualmente lo que lleva a los hombres al uso de servicios sexuales comerciales.  La mayoría de las mujeres no son conscientes de que ser una mujer no les quita deseabilidad sexual; la mayoría de los hombres están muy conscientes de que ser hombres ciertamente les quita deseabilidad sexual. En ese contexto las fantasías sexuales masculinas giran en torno a que la sexualidad masculina es simplemente ser deseado. La pornografía puede ser vinculada con las fantasías de una nación empobrecida – su pueblo imagina un mundo con comida abundante. Las novelas románticas son, por otro lado, las fantasías de una nación prospera – Mansiones enormes, yates, vacaciones al Caribe.

En este contexto de censura social en contra de que los hombres se auto-mediquen para tratar la herida psíquica hecha a ellos por la sed de las mujeres por hiper-deseabilidad es una señal de bancarrota moral como que una nación próspera se queje de las “necesidades básicas como de animales” de una nación empobrecida por tener comida y agua limpia.

Los dejamos con hambre y después los avergonzamos por su hambre y cuando buscan la poca comida que pueden alcanzar, les golpeamos sus manos para que se alejen.

El movimiento de Compasión por los Hombres 1. Los hombres merecen compasión y reconocimiento de su humanidad. 2. Compasión por hombres no significa menos compasión por mujeres. 3. Compasión no es lástima; está compuesta de respeto por las vulnerabilidades individuales y el reconocimiento de la agencia individual. 4. Porqué el Movimiento de Compasión Por Los Hombres, al respetar las vulnerabilidades de los hombres reconoce la agencia femenina, también ofrece compasión verdadera, y no lástima a las mujeres. 5. El Movimiento De Compasión Por Los Hombres es entonces El Movimiento de Compasión Por Las Mujeres también. Y todos ganamos.


5 comentarios:

  1. Excelente blog en mi opinión. Es bueno tener un blog dedicado al MRM en español. Debemos de empezar a difundir nuesto mensaje no solo en países de habla inglesa, sino también en Latinoamérica(y en todo el mundo).

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    1. Gracias por tus palabras lemo1212. Realmente creo que esta causa va a cambiar al mundo de manera positiva. Cada vez que publico un artículo siento que ayudo a hacer de este mundo un lugar mejor.

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  2. Me he quedado anonadado, de cómo se ha dado un enfoque que ni siquiera yo como hombre había pensado. Gracias Daniel por esta traducción increíble, sabes, son artículos largos que valen la pena leer, para como hombres saber de nosotros mismos y no dejarnos llevar por los paradigmas de la sociedad.

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    1. Kevin, te quedo muy agradecido.

      Esta causa trae una nueva forma de pensar. Te lo digo, vamos a cambiar al mundo con esto.

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  3. Sin duda los hombres también tenemos miedos vinculados al ejercicio de nuestra sexualidad ya que solemos tenerla muy genitalizada por cuestiones relacionadas a nuestra educación, esta se gesta a partir de nuestro género, entendiendo el género como una construcción social que un grupo determinado hace de lo que significa ser hombre o mujer, motivo por el cual puede variar dependiendo de cada grupo y contexto social al que se haga referencia. Nuestro género suele establecerse a partir de una característica anatómica o sea de nuestro sexo que es la dimensión física-anatómica que nos hacen biológicamente complementarios a los hombres y a las mujeres, es decir si se tiene pene o vagina se comienzan a establecer una seria de estereotipos y roles de género que impactarán nuestra sexualidad desde antes de nuestro nacimiento (si nuestros padres conocen nuestro sexo), hasta el último día de nuestras vidas y la mayoría solemos desconocer que cuando abordamos el tema de la sexualidad caemos en un vasto y profundo mar de posibilidades que no se limitan a nuestra genitalidad, si no en aspectos psicológicos, biológicos y sociales, por lo cual sin saberlo podemos ser presa fácil de las expectativas sociales que establecen que un hombre siempre debe estar listo y dispuesto a satisfacer a su pareja sexual y si por algo no se cumple este cometido podemos llegar a ser blanco de una serie de estigmas sociales que sin duda pueden llegar a gestar en nosotros una cantidad considerable de ansiedad que pueden afectar nuestro desempeño en la intimidad, siendo una posible causante de una disfunción sexual secundaria, es decir que no tiene un origen orgánico, sino más bien psicológico.
    Por lo antes expuesto es importante que los hombres recibamos una adecuada y oportuna educación sexual fundamentada en aspectos científicos, libre de mitos y tabús que aun hoy en día están presentes en nuestra sociedad.

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